Confusión y alevosía

por / sábado, 18 mayo 2002 / Publicado en5 días

La historia de esta película, pirateada antes de su estreno comercial y al alcance de cualquiera que haya instalado Kazaa (mejor versión Lite), comienza en Nueva York. Nuestro protagonista, joven profesional, padre de un niño de cinco años, se detiene en la famosísima Macy’s para comprar un DVD: un clásico Disney de verdad, no como los que la casa etiqueta así pese a ser estrenos de hace un par de años. El clásico elegido es, cómo no, Blancanieves.

Llegado a casa, nuestro joven padre se encuentra con que no funciona. Un amigo le explica que su disco pertenece a una zona distinta de la europea y que sólo puede reproducirse en aparatos comprados en Norteamérica. ¿Pero este mundo no era ya global?, se pregunta retóricamente nuestro joven padre. Compungido, se conecta a Internet y observa en la web de una tienda que hay una oferta de esa misma película en DVD por sólo 10 euros, pero que no puede realizar la compra por la Red (¿?) y tiene que desplazarse físicamente para comprarla. Vuelve a casa y cuando lo introduce en el reproductor de su ordenador sigue sin funcionar. Al parecer, la industria ha decidido colocar sistemas anticopia que chocan con la forma de trabajar de sistemas operativos como Windows XP y 2000.

Como nuestro protagonista no se ha enterado de que ya hay parche para este problema, se conecta a un conocido portal de comercio electrónico y se compra un precioso disco de Víctor Manuel y Ana Belén en directo. ¡Qué digo disco! Dos en la Carretera es el primer título de una nueva tecnología, el DVD Plus, que combina en el mismo disco un DVD y un CD normal. Cómo avanza el mundo.

Camino a casa, no aguanta la ansiedad y lo introduce en el aparato reproductor de su coche. ¡Sorpresa! Tampoco funciona. Revisa la carátula y encuentra en letra mínima una advertencia en la que se anuncia el grosor especial de este CD-DVD que impide su reproducción en el aparato del coche. No ha hecho falta más.

Nuestro joven profesional ha decidido que no es necesario que la industria (discográfica y videográfica) le anime diariamente a realizar copias de sus discos. Básicamente, porque esa es la única forma (legal o no) de poder disfrutar de las compras que ha realizado.

Primero se ilustra sobre la teoría y lee a quienes se oponen a las medidas antitodo de la industria (www.putasgae,com, entre otras), se lee el popular manifiesto de Courtney Love contra la explotación de los autores por la industria y se pone al día en la práctica informática necesaria para sobrevivir. Así que se descarga de la red un par de programillas para pasar DVD a CD-Vídeo y poder reproducir en todos sus equipos. Está cometiendo una ilegalidad, aunque no lo parezca. Lo que son las cosas. La vida le ha empujado a convertirse en un firme militante y luchador contra los excesos de la industria en el tema de los derechos y ha creado una página en Internet sobre el tema. El martes 14 acudió a la conferencia de Naomi Klein en el Fórum SGAE que narra al detalle Barrapunto.com y fue uno de los principales activistas. Su hijo ha visto El ataque de los clones mucho antes que sus compañeros y no digamos Ice Age. Nuestro protagonista vivía en plena confusión digital… hasta que la industria le ha puesto las cosas claras.

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