No hay peor ciego

por / sábado, 22 febrero 2003 / Publicado en5 días

El presidente acusa al líder opositor del ignominioso pensamiento de no considerar a Sadam una amenaza para la paz. Debe ser que Aznar no sólo evita asomarse al balcón o pasear por las calles de su Ex-paña en fin de semana, sino que evita con ahínco navegar por los medios de esos países con los que llega a tan sonoros acuerdos en favor de la paz mundial. Lástima que los españoles, que sí pasearon por las calles el sábado, no opinen como él. Como tampoco hacen los lectores del Time (http://www.time.com/time/europe/gdml/peace2003.html): el 87% consideran a Estados Unidos la mayor amenaza para la paz, frente al 7% que otorga a Irak ese honor.

Aunque la amenaza para los vaqueros siempre han sido los indios: la gran Red de redes y los vientos libertarios que desde ella soplan hace tiempo. Conscientes de esa amenaza nuestros gobernantes han decidido actuar de inmediato.

Para empezar el Grupo Popular ha rechazado en la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso una proposición no de ley socialista para que cada ministerio ‘module el porcentaje de publicidad institucional que se inserte en la Red, siempre en relación con cada campaña concreta y las características del grupo de población a que van dirigidas’. El diputado popular Cándido Reguera dijo que ‘no tiene sentido’ el uso de la Red para informar a colectivos como los mayores sobre pensiones porque no utilizan medios digitales. ¿Cuánto tiempo hace que no visita un telecentro o un cibercafé? En cambio, cree que el portal Red.es cuenta con ‘muchísima publicidad institucional’. Sin duda un lugar muy visitado y al que temen Yahoo, Google y otros lugares menos transitados por los mayores para buscar información sobre sus pensiones.

Como la estrategia tiene que tener un responsable y todos los indicios apuntan al otro lado del Atlántico, esta semana hemos sabido que el presidente de Estados Unidos recurrirá al ataque informático en caso de guerra. Según el Wahington Post, Bush ha firmado una directiva para realizar ataques cibernéticos contra redes informáticas enemigas. Lo que desconocemos es si la inundación de mensajes electrónicos a favor del conflicto (17.000 en el fin de semana) que padeció la misión de Francia en Naciones Unidas tenía relación con la nueva estrategia. No hay mayor ceguera que la de quien no desea ver. Y lo preocupante es que somos demasiados los que aparentamos padecer esa falta de visibilidad. Cegatos parecen algunos gobernantes. Pero algo ciegos somos también los ciudadanos.

Los ingleses, por ejemplo, acaban de caer en la más vieja trampa: pensar que la mona vestida de seda en mona no se queda. El pasado verano fueron innumerables las voces que se alzaron contra el intento gubernamental de colocar cámaras de televisión para controlar a los gamberros y, en general, a cuantos ciudadanos y viandantes caminaran por el centro de Londres. Pues, con la simple disculpa de servir para regular el tráfico, en cada calle se han colocado docenas de cámaras que son capaces de registrar e identificar las matrículas de cada vehículo. No digamos ya otros objetos móviles que caminan a dos patas.

Aunque, en la Red, se habla de eso y de mucho más. Sobremanera de Google y su nuevo golpe de mano con la compra de Blogger, del posible nacimiento de otro monopolio. ¿Los tiempos están cambiando?

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