Pérdidas y ganancias

por / sábado, 21 junio 2003 / Publicado en5 días

El maremágnum digital no ha hecho más que empezar, o debemos estar finalizando la segunda onda de Elliot de la nueva economía (la que puede llegar a hacer perder todo lo avanzado en la precedente) y arrancando la tercera, la más radicalmente alcista. Pero entre que llega y no tendremos que torear con el estado de pérdidas y ganancias que presentan nuestras cuentas y que orientará el futuro de la nueva economía en función de nuestro olfato y actitud.

Psicológicamente, Internet está ganando varias batallas que inclinan del lado positivo de la balanza nuestra lectura. Esta semana se ha evidenciado que en el ámbito económico no hay sino ganancias. Basta ver cómo se han alegrado nuestros bolsillos de los suculentos descuentos obtenidos en nuestro transporte aéreo gracias a Easyjet, por no citar a Buzz, Volare y tantos otros, o incluso los vuelos gratuitos con el sólo pago de las tasas gracias a Ryanair.

Tampoco es necesario recordar cómo empiezan a ajustarse los precios del alquiler de vehículos desde la irrupción de Easycar o Pepe Car. Y qué decir de lo que pronto ocurrirá con las entradas de cine si los grandes lobbies no consiguen acabar con Easy Cinema, lo que parece menos probable tras la sentencia judicial que en Norteamérica obligará a devolver un montón de dólares a compradores de discos con quienes se cebaron las discográficas en un monopolístico apaño de precios.

El caso es que el mundo económico ha sido el primer beneficiario de esta gran revolución. Y sus actores los depositarios de ese beneficio. Que se lo digan a quien participó de aquellos prehistóricos atisbos de uso del correo para agrupar accionistas en Vilesa o que se lo cuenten a los cerca de 250 accionistas minoritarios, agrupados en el colectivo Club de Amigos de Dinamia (CAD 25), que están a punto de lograr un hecho inédito: sentarse en el consejo de una sociedad cotizada, tras asociar inquietudes en un foro de Internet desde hace casi tres años.

Todo eso sin contar con que los inversores podremos en breve copiar las carteras de renta variable de los grandes directivos estadounidenses casi al instante, gracias al poder de la Red y de la SEC, que ha puesto en marcha una medida para que la información sobre las participaciones de los consejeros llegue por correo electrónico y no por ese correo normal que permite que una carta pueda tardar un año en llegar de Madrid a Valladolid.

No es de extrañar, como sentencia un estudio reciente (www.acceso.com/internet/estudio1.html), que Internet goce de una amplia repercusión mediática, que las noticias relacionadas con la temática de Internet generen una media diaria de nueve informaciones y cuatro páginas y que en la prensa económica cope más del 50% del número de informaciones generadas.

Lo que es sorprendente es que en la cuenta de pérdidas se nos quiera obligar a anotar lo que parece evidente que son potenciales ganancias: unas acciones que se opan ahora a más de la mitad del precio al que se ofrecieron públicamente, con una caja desorbitada y una capacidad de crecimiento ingente. Claro que para eso está Internet, para no perder la cabeza. Baste para comprobarlo navegar por el Atlántico (con la ayuda de Adicae) o por el Índico (http://servicios.invertia.com/foros/read.asp?idMen=4225954&idtel=RV024KPN). Nunca por el Pacífico, aguas tradicionalmente piratas, por donde últimamente sólo navega la CNMV.

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