Perspicacia otoñal

por / sábado, 05 octubre 2002 / Publicado en5 días

En La maldición del Escorpión de Jade, el jefe de Woody Allen recordaba que ‘los que piensan que todo el mundo conspira contra ellos tienen un nombre’, y él le contestaba que sí: ‘Perspicaces’.

Y en éstas estamos quienes deambulamos por caminos bursátiles y tecnológicos: asistiendo impertérritos a la perspicacia de la CNMV, que ha cumplido un año de nuevo estilo sin que nadie percibiera, por perspicaz que sea, cambio alguno. Su única actuación, aquí ampliamente comentada, consistió en hacer el ridículo intentando empapelar a un forista con aires de grandeza que afirmaba conocer a la cúpula de Zeltia y vaticinaba subidas electrizantes en el valor como cada uno de nosotros anuncia cada día la subida de los valores de su cartera. Casualmente ha pasado desapercibido todo lo que el sentido común dicta y cualquier interesado en el valor ha sufrido (‘empapelamiento’ se llama). Y es que la perspicacia no abunda en esta piel de toro digital. ¿O sí?

Ahí tenemos el empeño creciente de todo tipo de empresas por caminar en la senda del cobro por contenidos, tan sinuosa como irregular, en lugar de seguir circulando por la autopista gratuita, y todo por ahorrarse la gasolina, que hace ya tiempo se ha vuelto gasoil. En unos meses, probablemente, los caminos del pago serán impracticables y todos volverán a la senda rápida de la autopista que, pese a todo inconveniente, compensa por la velocidad y seguridad del viaje. Y en unos meses también deberán desandarse pasos tan irracionales como el de Alcampo que cierra, en decisión sin precedentes ni sentido, su tienda electrónica, la misma que dentro de un tiempo deberá reabrir entonando un triste canto de disculpa. Mientras, Caprabo aumenta su facturación.

Esta semana hemos sabido igualmente que el Instituto Nacional de Estadística pretende crear un censo promocional, compuesto por los datos de los españoles extraídos del censo electoral, para ponerlo a disposición de todas aquellas empresas de publicidad, venta a distancia o prospección comercial que quieran comprarlo. Mientras, un juzgado sanciona a un ayuntamiento por tener su servidor de correo albergado en Estados Unidos y no garantizar los datos confidenciales de sus ciudadanos, va el INE y anuncia que comerciará lindamente con ellos.

Muy perspicaz también se ha mostrado el Gobierno en una decisión sin precedentes que nos ha retrotraído a 30 años atrás, hasta los cuarteles de invierno que eran los únicos ya que hacían en este siglo XXI homenajes a la bandera. Implantar homenajes mensuales de reminiscencia fascistoide hacia símbolos que nunca deben ser usados con interés partidista desde ámbitos políticos sólo puede reabrir heridas que todos creíamos y querríamos cerradas.

Como magnífico y perspicaz fue el hacedor de una lista de bodas como la que hasta esta semana consultaban a diario miles de españoles gracias a algún invitado que filtró la contraseña de acceso y facilitó su difusión por la Red. La lista de bodas no era otra que la de Ana Aznar, evidencia incontestable de que España va bien: portaplatos de 31 centímetros a 426 euros, neceser a 210, batidora a 120, fuente de pescado por 566, una maleta por sólo 760, una lavadora de carga frontal por 1.802 o un altavoz Beolab 8000 con pie, imprescindible en cualquier lista de boda, por la módica cantidad de 2.955,78 euros de nada.

Es lo grandioso de Internet, que pone todas las vergüenzas al descubierto. Y las perspicacias también.

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